Yo Soy

Mujer Semilla


Mi nombre es Rosa, tengo 32 años y nací en Málaga, Andalucía (España), aunque siempre me he sentido ciudadana del mundo/universo.

Soy como hojita mecida por el viento… Mujer al servicio. Mujer que cuida.
Animalota salvaje que ama la naturaleza, el arte, cocinar, los gatos, dormir y el mar…

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Soy Madre de Ryo, una criatura de 6 años que nació en casa con todo el amor, trayéndome la oportunidad de darme nacimiento a mí misma. Desde entonces, una nueva versión de mi brotó, que se siente más conecta con su parte mamífera, espiritual, cíclica y llena de procesos.
Ese mismo año, en 2015, dos meses después, parí a mi hija idea La Tribu Lunera, y la lancé al mundo como una tribu de mujeres: lugar de sueños, gozo, alegría y servicio de mi corazón y útera al mundo.

A finales de 2017 conseguí mi gran sueño de ser nómada con mi familia y adentrarme en los caminos sin rumbo, en movimiento constante. Compramos a un alemán la casita rodante, “La Ovni”, una FiaT Ducato del 94. Una autocaravana de un par de metros cuadrados de amor, sueños e ilusión por recorrer caminos sin mapas, agrandando la mirada, soltando kilos y compartiendo la Tribu. Fueron dos años de llevar talleres, círculos, ceremonias, sesiones y espacios de encuentro por toda España, a través de las dificultades, lo complejo de una vida sin comodidades y la grandeza que trajo a mis días.
Aprendí muchísimo durante esa etapa, crie, amé, me enfadé, soñé, conocí a las anfitrionas luneras que me facilitaban y acompañan llegar a sus ciudades y acompañar espacios, y viví intensamente desde la salvaje que soy. Me críe, me viví, me ensanché.
En ese tiempo, me quedé embarazada pero mi hija se fue de mi vientre…

Así surgió “Cíclica y Nómada: Bitácora Menstrual de una mamá viajera”, desde el principio de ese viaje, de todas esas vivencias. De toda esa belleza que la vida me trajo y trae, de tanto aprendizaje.

Tras el duelo-medicina de mi pérdida y de esa muerte simbólica de una parte de mi, llegó una conexión brutal con los pájaros. De ese enamoramiento y  ese amor que siento por todas las aves (que ya venía desde pequeña pero se intensificó muchísimo viajando…), y tras una cierre de etapa en mi camino espiritual con una ceremonia muy especial, me nací “Discípula de pájaros”. Una gran historia hay aquí, que espero algún día poder contarte…

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Así, después de dos largos años de tumbos, viajes, encuentros, caminos y bosques, ciudades y kilómetros, volvimos al sur, a Málaga, al campo. Allí nos “separamos” el papa de mi hijo y yo, tras ocho años, quizás la muerte más difícil de toda mi vida, trayendo un camino muy intimo de proceso y cuido. Pasando por un duelo muy oscuro a finales de 2019, resurgiendo distinta y más ligera tras él. Siento que tras mi pérdida gestacional y esta relación que mutuó, que cambió y me acompañará de por vida desde otro lugar (gracias, gracias, gracias), conecté con la muerte desde un lugar muy sano, amoroso y humilde. Trayendo la mujer que soy hoy.
Tras ese tiempo, la vida me quiso acompañando procesos de duelos muy duros, en mi labor de acompañante con La Tribu Lunera….¡Qué curiosa la vida! ¡Qué hermoso encuerpar la medicina que venimos a transitar y aportar al mundo!


Ahora, tras lo caminado y este camino nuevo por aquí, soy una mujer semilla que se hizo brote.
AgradeSiendo todos mis ciclos, todas mis relaciones, todas mis caidas y mis muertes.
Honrando mi proceso y camino con amor profundo por la vida… Agradecida de Ser.

Llego hasta a ti, con el proposito firme de compartir.
Quiero escribir.
Escribir y acompañar con la medicina que nace de mis entrañas, desde todas mis plumas y mi amor.

Así que aquí estoy para ti, poderosamente vulnerable.
Yo, eterna aprendiz.
Guardiana del fuego y la tribu de mujeres.
Mujer pájaro.

Gracias por permitirme contártelo y compartirlo contigo.
Con todo mi amor,
Rosa

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